Vocación

 

MI MODO DE ENTENDER LA VOCACIÓN


 

La vocación es una inclinación o tendencia natural interna, un anhelo de nuestro ser.

Algo que nos inspira, nos llena, nos invita a expresar nuestros valores, nos conecta con las ganas de desarrollar nuestro potencial y coincide con nuestros intereses, habilidades y talentos más profundos.

Ésta se puede vivir a través de nuestro estilo de vida, alguna actividad que hagamos o de nuestra profesión y trabajo.

No es una meta a la que llegar. La vocación es un desarrollo constante. Un camino en la vida que nos llena y nos hace sentir realizados mientras lo transitamos.

A nuestra medida. A nuestro estilo.

 

Encontrar nuestra vocación puede dar mucho sentido a nuestra existencia.

 

Vocación viene del latín, “vocatio”, que significa “acción de llamar”.

De ahí que la vocación, sea aquello que uno siente que “está llamado” a hacer, dar o vivir.

Para algunos esta “llamada” viene de Dios, para otros del destino o de la vida, para otros de nuestro mismo interior. Y da igual de donde venga para lo que estamos hablando aquí, ya que no cambia la existencia e importancia de esta inclinación natural que llamamos vocación.

 

 

POR QUÉ A ALGUNOS NOS CUESTA TANTO ESCUCHAR ESA “LLAMADA”


 

Para descubrir nuestra vocación necesitamos alcanzar un buen nivel de madurez y conocimiento internos.

Saber quién somos realmente, qué queremos, con qué vibramos, para qué valemos y qué podemos aportar al mundo.

El sistema educativo que hemos tenido la mayoría, que deja de lado la inteligencia emocional, que no nos ha enseñado a trabajar la conexión con nosotros mismos, que ha penalizado nuestras diferencias en lugar de darles el valor que tienen para hacernos únicos, probablemente no nos haya encaminado hacia nuestra verdadera vocación.

post vocación 1Las creencias socioculturales y familiares, “compórtate de este modo”, “escoge una profesión que tenga salida”, “haz algo que te puedas ganar bien la vida” tampoco van muy a favor de encontrarla.

Tampoco nos ayuda la tendencia lógica – racional que tenemos en nuestra cultura occidental. Cuando nos damos cuenta de lo importante que es hacer algo que nos motive, nos llene y nos haga sentir realizados, tenemos unos “mecanismos de búsqueda” tan mentales y racionales que nos es muy difícil conectar con lo que dice nuestro corazón.

Nuestra mente nos lleva a buscar una vocación concreta y encasillada. Una definición encorsetada, clara y concisa de aquello a lo que estamos llamados.

Esta tendencia a racionalizarlo y explicarlo todo, nos dificulta el sentir y conectar con esa “llamada”, mucho más intuitiva que lógica – racional.

Si no nos conocemos, si no sabemos con qué vibramos, si no estamos en contacto con nuestra intuición y lo que quiere nuestro corazón… ¿cómo vamos a saber nuestra vocación?

Con tanta influencia externa a la que estamos expuestos, es todo un logro descubrirla, pero la buena noticia es que es posible y nunca es tarde!

 

“Los placeres hedonistas son como calorías vacías: no aportan nada. Todo indica que, a nivel celular, respondemos positivamente a un bienestar psicológico basado en la conexión y el prpósito”

Barbara Fredrickson, de la Universidad de Carolina del Norte

 

DIFERENCIA ENTRE VOCACIÓN Y PROFESIÓN


 

La vocación es ese estilo de vida, esa dirección o camino, que sentimos que va con nosotros, que nos llama y nos llena en la cual podemos ejercer una profesión determinada, o no.

La profesión es el trabajo concreto que hacemos, con el que normalmente ganamos un sueldo para vivir.

Si que es verdad que la profesión y el trabajo cogen un papel relevante a la hora de vivir nuestra vocación, dado que ocupan muchas horas de nuestro día y de nuestra vida.

Es por ello, que muchos buscamos esa profesión vocacional que nos llene y aporte valor al mundo.

Si la mayoría, dedicamos tanto tiempo en la vida a trabajar, mejor invertirlo en aquello que resuena con quienes somos de verdad y nos hace sentir realizados, si las circunstancias nos lo permiten.

 

 

VIVIR LA VOCACIÓN FUERA DEL TRABAJO


 

Si por el motivo que sea, no podemos trabajar de nuestra vocación, podemos expresarla de otros modos. En otros lugares. En diferentes actividades y entornos.

Pongamos un ejemplo para que quede más claro.

Si nuestra vocación tiene que ver con ayudar, empatizar, proteger y nutrir al otro.

Podríamos pensar que lo ideal es trabajar en servicios sociales, en enfermería, educación especial, en residencias de ancianos, en un refugio de animales, en una escuela de primaria, etc. Profesiones que nos permitan expresar las características nombradas.

El no poder trabajar de ello, no significa que ya no podamos vivir nuestra vocación y estemos destinados a vivir una vida carente de sentido.

Esa dirección vital que nos señala la vocación, la podemos manifestar también trabajando en una oficina, comercio, fábrica, etc.

Siguiendo con el mismo ejemplo, (ayudar, empatizar, proteger y nutrir) lo haremos ayudando en lo que podamos a nuestros compañeros, escuchándolos, haciendo que se sientan cómodos y queridos, integrando a las nuevas incorporaciones que llegan inseguras a su nuevo puesto de trabajo, tratando a los clientes con cariño y cercanía, intentando darles un mejor servicio, comprendiendo sus necesidades, etc.

También la podemos vivir en nuestro tiempo libre, con algún hobby, ayudando a cruzar la calle a una anciana, llevando las bolsas de la compra a nuestro vecino, cuidando a nuestros hijos, sobrinos, perros o niños del vecino, haciendo voluntariados de fin de semana, etc.

No, no estamos destinados a ser infelices y también podemos llegar a la realización personal, aunque no trabajemos de ello.

 

 

CÓMO DESCUBRIR NUESTRA VOCACIÓN


 

Saber cuál es nuestra vocación nos permite ser coherentes con quién somos realmente y por lo tanto vivir una vida llena de sentido.

 

Qué nos aportará conocer nuestra vocación:

 

    • Tendremos clara nuestra dirección en la vida.
    • Dará sentido a nuestra existencia.
    • Potenciará nuestro desarrollo personal.
    • Nos sentiremos realizados.

 

Para descubrirla, entendamos la vocación como una dirección, un camino a recorrer en el que hay que sumergirse para que los detalles se vayan revelando.

Un viaje de vuelta a ti que compartes con el mundo.

Sin más, sin detalles ni límites, sin obsesionarse por encontrar una definición encorsetada.

Entender así la vocación nos quitará presión, hará que nos sea más fácil soltar nuestra mente, relajar nuestra parte racional que todo lo quiere definir, y nos ayudará a dejar espacio a la intuición y al sentir de nuestro corazón para escuchar esa “llamada”.

Por otro lado, será imprescindible conocernos bien.

Puedes empezar indagando en:

 

    • Lo que te llena y satisface.
    • Tus necesidades emocionales.
    • Tus intereses, talentos y habilidades.
    • Tu personalidad y conducta.
    • Tus imprescindibles.
    • Lo que la vida te pide y el mundo necesita de ti.

 

Sé por experiencia que no es tan fácil saber tanto sobre nosotros mismos y ya hemos visto las dificultades que comporta esta búsqueda.

Lo bueno es que existen herramientas, métodos y técnicas de autoconocimiento muy potentes y efectivas.

 

 

HERRAMIENTAS, MÉTODOS y TÉCNICAS


 

Aquí te nombro lo que a mí más me ayudó en su momento y me sigue ayudando:

 

    • Activar la “cámara invisible” para observarte. Observar  tus pensamientos, tus emociones, tus reacciones, acciones y qué los provoca.
    • Hacerte preguntas poderosas sobre ti mismo y sobre la vida. 
    • Identificar y desmontar tus creencias limitantes.
    • Descubrir el personaje que has construido y cuáles son tus mecanismos inconscientes que ocultan tu esencia y frenan tu desarrollo.
    • Ampliar tus momentos de conciencia, bajar el ritmo de tu mente y sentir solo el presente, con meditación, yoga, deporte o lo que a ti te funcione mejor.
    • Analizar tu carta natal para tener tu mapa. Una visión objetiva de tu psicología, que te ayude a conocerte, comprenderte y confirmar tus talentos y potencial a desarrollar. El Estudio Vocacional es ideal para ello.
    • Hacer un plan de acción con un propósito a largo plazo que te emocione y pequeñas metas intermedias que te acerquen a él.

 

 

Si necesitas una mano y acortar el tiempo de búsqueda, sin duda, el Estudio Vocacional personalizado que encontrarás en mis servicios, te puede ayudar y mucho!

 


 

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